Cuidar pies, cuidar camino
Prevén rozaduras con calcetines adecuados y puntos de vaselina en zonas de fricción. Al primer aviso, limpia, seca y protege con apósitos hidrocoloides. Ajusta cordones para descensos y ventila en pausas. Pies felices sostienen curiosidad, conversación y ganas de descubrir más plazas, riberas y veredas tranquilas mañana mismo.